Hay campos de golf construidos para el juego. Y hay campos construidos para el lugar. La diferencia no está en los metros de recorrido ni en el par — está en si el diseñador llegó al terreno con un plano preconcebido o con los ojos abiertos. Gregory T. Letsche pertenece a la segunda escuela.
Leer el terreno antes de tocar el lápiz
El proceso de diseño de Letsche empieza siempre con lo mismo: caminar. Semanas antes de que aparezca cualquier línea sobre papel, el equipo recorre el terreno en todas las condiciones de luz posibles — amanecer, mediodía, atardecer, lluvia. En el caso de Country Lakes, eso significó explorar los 1,100 hectáreas de la zona norte de Hunucmá, identificar las visuales naturales hacia los cuerpos de agua, entender cómo el viento del golfo afecta la trayectoria de la pelota en distintas épocas del año.
El resultado de esa lectura inicial dictó algo que define al recorrido: la mayoría de los hoyos tienen visual directa al agua. No porque el plano lo exigiera — sino porque el terreno lo pedía. Los lagos son el elemento estructurante del paisaje, y el campo los abraza en lugar de ignorarlos.
Un par 72 con carácter tropical
El campo de Country Lakes es par 72 de 18 hoyos con una longitud total cercana a los 6,800 metros desde las posiciones de campeonato. Pero la estadística es lo menos interesante. Lo que distingue al recorrido es su ritmo: los primeros nueve construyen tensión progresiva — hoyos de apertura más amplios que van ganando definición hacia el turno — y los nueve de vuelta intensifican el diálogo con los lagos, con los hoyos más espectaculares reservados para el cierre.
Características técnicas del recorrido:
- 18 hoyos par 72, ~6,800 metros desde tees de campeonato
- Múltiples posiciones de juego para distintos niveles
- Fairways de gramíneas tropicales adaptadas al clima de Yucatán
- Greens diseñados con pendientes sutiles y contornos naturales
- Obstáculos de agua integrados como elementos paisajísticos, no solo penalizadores
- Academia de golf y driving range de 400 yardas
El campo como paisaje cotidiano
Quizás lo más relevante para quien vive en Country Lakes no es jugar golf — es vivir dentro del campo. Las privadas residenciales de Boma están diseñadas para que el horizonte visible desde muchas casas sea el fairway, el lago o ambos. El campo no es una amenidad separada del desarrollo: es el paisaje en el que se vive todos los días, juegues o no.
"Un campo de golf bien diseñado es, primero, un parque. El juego es la razón de ser, pero la experiencia visual y espacial es lo que lo convierte en parte del hogar."
Eso es lo que Letsche entrega en Country Lakes: un campo que es simultáneamente un deporte de alta exigencia y un jardín de escala monumental. La pelota importa. El lugar importa más.

