Country Lakes — Mérida, Yucatán
Casa club iluminada de Country Lakes sobre el lago — diseño EDSA
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El Lake Club: el agua que se vuelve estilo de vida

+50 hectáreas de lagos, muelle privado y una arquitectura que invita a expandirse. Avance del diseño del Lake Club por EDSA.

4 de mayo de 20265 min de lectura

Hay una diferencia entre tener agua cerca y vivir frente al agua. La primera es una proximidad geográfica. La segunda es una relación cotidiana que cambia cómo empieza el día, cómo se percibe el tiempo y cómo se relacionan las personas que comparten ese espacio. El Lake Club de Country Lakes está diseñado para la segunda.

EDSA y la filosofía del agua como ecosistema

EDSA — el despacho de master planning y paisajismo fundado en 1960, con oficinas en Nueva York, Baltimore y Shanghai — lleva décadas diseñando la relación entre comunidades residenciales y cuerpos de agua. Su convicción es que el agua no debe ser decoración: debe ser parte del sistema ecológico y social del lugar.

En Country Lakes, eso se traduce en más de 50 hectáreas de cuerpos de agua que no son estanques ornamentales — son ecosistemas vivos con ciclos de nutrientes, vegetación ribereña, fauna acuática y una gestión de calidad del agua que asegura su transparencia y salud a lo largo de los años. El Lake Club se asienta en el punto de mayor apertura visual de todo ese sistema.

El programa del Lake Club

El Lake Club incluye:

  • Terraza principal sobre el lago — el punto de encuentro al atardecer
  • Muelle privado como mirador sobre el lago
  • Palapa lounge con bar y área de alimentos y bebidas
  • Zona de hamacas y tumbonas frente al agua
  • Áreas de descanso y contemplación al borde del agua
  • Salón de eventos con terraza sobre el lago para celebraciones privadas

El lago como regulador del microclima

Una de las ventajas menos visibles pero más reales de vivir frente a un cuerpo de agua grande es su efecto sobre la temperatura. Los más de 50 hectáreas de agua de Country Lakes actúan como masa térmica: absorben calor durante el día y lo liberan por la noche, moderando los extremos de temperatura. En el contexto del trópico yucateco, eso se traduce en una diferencia perceptible de 2 a 4 grados centígrados respecto al promedio urbano de Mérida.

"El agua no es solo lo que ves — es lo que sientes en el aire, en la luz del atardecer sobre la superficie, en el sonido que tiene el lugar a las seis de la mañana."